
27 de noviembre del 2008
Algo dentro de ti te decía que esa noche encontrarías el amor. Normalmente presientes cuando las cosas te saldrán bien y esta vez no sería la excepción. Saliste muy bella de tu casa esa noche, llevabas un suéter color rojo, con una blusa que combinaba muy bien con el brillo de tus ojos... ojos que enamorarían a cualquiera, pero tu objetivo era enamorar a él, sólo a él.
Viste a tus amigas, se dirigieron directamente al lugar donde sabías que él te estaría esperando. Al llegar, se saludaron tan ordinariamente que te desanimaste, pero como buena guerrera, no desististe. Presenciaron un bello acto de violín entre luces de neón moradas y verdes. La noche se hacía más fría y para calmar tal ambiente, comenzaron a bailar la fuerte música que se oía de fondo, ese fue su lenguaje, eso basto para sentirse atraídos.
Su celular sonó, él debía retirarse de aquél lugar, tú no, tu te quedarías ahí no sin antes expresarle lo que él había provocado en ti, ¿Cómo? No sabías, no querías pensar la manera en qué lo harías porque no tenías planeado nada, pero el instinto pudo más que nada y sabiendo que tus palabras se las llevaría el viento al no poder ser escuchadas, decidiste acercarte un poco más.
Se miraron. Él, alto, delgado y perfectamente peinado, te atraía. Su mirada fija en ti te hizo saber que él también deseaba que tú te atrevieras. Lo abrazaste y comenzaste a besar su cálido rostro, él te sostuvo de la cintura, se acercó más a ti y justo en el momento que el celular sonaba, cerraron los ojos y lo demás dejó de existir, olvidaron absolutamente todo.
Transcurrió una semana de incertidumbre entre ambos, no sabían cuál era el status de cada uno en la vida del otro. Llegó el momento de la difícil decisión y justo frente a la luz del sol que ya se escondía y con un viejo violín sobre el pasto, tú respondiste a la pregunta que momentos antes te había hecho él… quedó sellado con un beso, ambos se prometieron fidelidad, amor y comprensión.
A lo largo de un año, se molestaron, se enojaron, gritaron, lloraron, odiaron, quisieron olvidarse el uno del otro…a lo largo de un año, soñaron, rieron, hablaron, cantaron, durmieron juntos, planearon, construyeron un mundo protagonizado únicamente por ustedes… se amaron.
27 de noviembre del 2009
Se dirigen rumbo a la biblioteca, tienes sueño, quieres estar con él y dormir entre sus brazos porque te sientes amada y segura. Él se ve feliz pese a no haber dormido bien. Llegan y se recuestan sobre unos sillones muy cómodos, se abrazan y duermen.
Despiertas pero vuelves a cerrar los ojos, volteas la mirada para que no te descubra despierta y recuerdas lo sucedido hace un año, sonríes porque te sientes victoriosa, lograste tu cometido, sabes que lo haces feliz aunque también lo haces enojar demasiado.
Tomas su mano y la besas, lo amas, quieres decírselo pero ese nudo en la garganta te lo impide, no quieres verte ridícula, ya eres lo suficientemente ridícula como para rectificarlo una vez mas; no quieres echarlo a perder, quieres inmortalizar ese momento, un momento lleno de tranquilidad en el que no es necesario decir nada porque todo esta dicho: Se Aman.
Despiertas de verdad, comen, se molestan de nuevo por tus caprichos, te ríes porque sabes que él te tiene mucha paciencia y justo en ese momento él te tapa con la cobija a cuadros que llevó para estar contigo, sonríe como a ti tanto te gusta y por esa misma razón decides dejar a un lado tu carácter pueril y lo abrazas para recordarlee que le amas y lo necesitas junto a ti. Sabes que él siente lo mismo.
Lo besas, lo abrazas, lo acaricias y le haces saber que te gusta mimarlo y ser tú quién le brinda paz y tranquilidad; quieres y deseas ser imprescindible en su vida, deseas estar siempre a su lado y hacer frente a la adversidad, ser tú la mujer que le alegra los días y lo hace sentir completo. Quieres estar con él, siempre juntos, ser uno solo. Él te expresa que te ama, que lo haces feliz, que le gusta que seas así de cariñosa; te mira, te abraza y enseguida te besa.
La historia se repite, pero en un contexto totalmente diferente, nada existe, solo ustedes y ese amor al que le permitieron fuera gestándose y creciendo hace un año. Es tarde, el día se acabó, la noche es fría; ésto es cómico. Hace un año no te importó usar una blusa escotada y justo hoy usas una chamarra enorme y te quejas del frío.
Quieres que te enrede entre sus brazos y así es. Se van. Se despiden en el metro después de un beso y unas cuantas confesiones de amor. En el andén se miran a lo lejos como siempre, se extrañaran en estos dos días que se aproximan, [es poco tiempo comparado con el hermoso futuro que les aguarda]; pero es lo suficiente como para echarse de menos.
Justo ahí, de pie frente al andén dónde él se encuentra, recuerdas que juntos se han enojado, peleado, asustado, llorado, gritado, odiado... ambos han dormido juntos, reído, superado, crecido, madurado; se han complementado y esto sucede porque en este mundo en que únicamente Tu y Yo somos los protagonistas, ambos sabemos que nos amamos.

0 Om Hare Om:
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