martes, 8 de diciembre de 2009

Esperpento americano

El hastío por la vida culminaba y tu objetividad quedó perdida en algún momento de la historia, jamás fuiste capaz de volver a recuperarla. Pese a tu estilo genuino no lograbas llamar la atención de ellas, te molestaba; tu relación con las chicas: NULA. Tu extraña personalidad no encajaba con las demás personas y te aislabas incluso llegando a considerar a los demás como seres inferiores inmerecederos de tu atención.

Todos sabían de tu obsesión por la chica rubia. Ese falso enamoramiento te abatía, sabías que Alma jamás sería tuya y por eso preferías ser espectador de la cruda realidad a la que hacías frente: El fugaz romance entre ella y su profesor.

Detestabas sus atenciones, sus ridículos coqueteos y sobretodo odiabas que fuera ella quien te incitara a pensarla, mirarla, buscarla… ella amaba sentirse deseada por un hombre como tú pero jamás se permitía salir con un estudiante, sus aspiraciones iban más allá y, sin embargo, tu la idolatrabas.

El día del examen te citó, dijo que tu calificación dejaba mucho que desear, que en general tus notas no eran perfectas como las de los exámenes anteriores y eso le preocupaba. Fuiste al lugar donde te citó. No era lo que esperabas, te creíste engañado al ver que se trataba de un bar, algo que no solías frecuentar. Te adentraste, esperaste cerca de media hora y la viste entrar con un atuendo distinto a como solías verla en clases.

El escote de su blusa robó tu atención. Alma se sentó, pidió vodka para ambos. Bebiste inseguro pero feliz de estar con ella en un sitio distinto a la Universidad. La discusión giró en torno a tu bajo rendimiento escolar y eso te molestó, pensaste que todo era una escusa y le pediste ir al grano; sonrió, te tomó la mano y te pidió que te relajaras, después de un rato bailaron. Ella deseaba ayudarte a mejorar y tú estarías dispuesto a ser lo que sea.

Salieron del bar, subieron a su auto rumbo a su apartamento pues ella había olvidado los exámenes, durante el camino mencionó su ruptura con Robert y aclaró estar feliz por lo sucedido. Te limitaste a escuchar, evadiste planes y pensamientos sobre lo que podría suceder en las siguientes horas.

Al final, sucedió. No dejabas de admirar su espalda desnuda y el cabello rubio que resbalaba sobre ella. El intentar abrazarla fue en vano, sonó el celular, se levantó, observó la llamada perdida y la desvió. Levantó tu ropa del suelo y logró romper todo con un simple -“te veré después”- palabras que repitió dos veces al ver que tú no captabas.

-¿Por qué debo irme, es tarde, no lo ves?- imploraste.

-No me interesa el horario, invades mi espacio y tiempo. Eso hubieras pensado antes, ¡vete!- Ordenó Alma

-No te entiendo, acabamos de pasar un rato maravilloso, vamos, creo que podemos continuar. Siempre había soñado con esta noche-

-Tus sueños son lo que menos me interesan en esta vida, ahora que lo sabes, lárgate de aquí- tomó tu examen y te lo arrojó sobre la cara.

-Por qué dijiste que había reprobado, esto tiene felicitaciones de la profesora- reclamaste mientras te vestías.

-¿Acaso no dices que siempre esperaste esta oportunidad? ¡Lo lograste, felicitaciones! No hables con nadie sobre esto.

Azotaste la puerta, saliste furioso. Al bajar del ascensor te topaste con Robert. Te golpeó la cara, te amenazó con matarte si volvías a acercarte a Alma. Comprendiste, ella deseaba darle un poco de intensidad a su vida citando a ambos, pretendía saber qué tan importante era ella en la vida del otro.

Después de asegurarte de la superficialidad que la caracterizaba, decidiste olvidarla. No volviste a verla. Tres años seguidos esperando una oportunidad te habían desgastado y ya no estabas dispuesto a seguir en ese juego. Eras atractivo para muchas mujeres, pero nadie se atrevía a entrar realmente en tu vida, tu hermetismo las ahuyentaba.

Recordaste que únicamente ha existido una mujer en tu vida y que hace mucho tiempo la dejaste ir, la arrogancia te impedía expresar el amor que siempre te hizo sentir y preferiste el papel del mejor amigo. Desde ese momento comenzaste la búsqueda infinita por hallar una sustituta y erraste al escoger a Alma.

Finalmente, tras una larga espera conseguiste una beca para estudiar el posgrado en Stanford, ya no querías permanecer más tiempo en una ciudad que tantos malos recuerdos te traía. Optaste por el ascetismo, cerraste tu corazón y con esa decisión tomada abordaste el avión rumbo a San Francisco.

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Nota: Esto va dedicado a uno de mis mejores amigos, aquél que pese a sus malas palabras y crudas criticas siempre esta dispuesto a oírme y leerme no importando la hora… No sé si lo logré, pero espero tu “anonimus” con criticas, me costó mucho este ejercicio.

1 Om Hare Om:

Khurupira dijo...

Eso qué significa??? ¬¬!

DESCUIDA...YA LO BORRÉ,
no quiero modificar nadamás :B